CABALLOS
Elije a tu ahijado/a y amadrina a uno de nuestros caballos
ABRIL
Abril es una yegua que fue adoptada en una asociación especializada en el rescate de équidos. Al cabo de unos años, quisieron devolverla ya que no podían seguir cuidando de ella. Finalmente, terminó en el refugio donde se ha convertido en la matriarca de la mandas y ha conocido al amor de su vida Orión.
ORIÓN
Orión era el semental de una yeguada de pura raza española. El propietario de la explotación murió y su mujer se desentendió de su cuidado. Tenían contratada a una persona que le traía sin cuidado el bienestar de los animales y entonces empezaron los problemas. Esta finca fue denunciada y todos los animales decomisados. Se encontraron hogueras con cadáveres de caballos y justo el día del decomiso un caballo morivundo siendo devorado por los perros de la finca. Orión, al que llamamos cariñosamente Uri, con el tiempo desarrolló una enfermedad que se llama Uveítis recurrente. Se trata de una inflamación del tejido ocular que provoca su degradación. Actualmente tiene una visión muy reducida debido a esta enfermedad y está prácticamente ciego ya que tan solo ve sombras.
OHIO
Ohio fue comprado por un particular con seis meses de edad y al poco tiempo vieron que no lo podían mantener. Lo cedieron al refugio para que tuviera una vida digna y estuviera con otros de su especie. En el refugio ha conocido a su amada Betty con la que tiene un vínculo muy fuerte y comparte todo el tiempo posible.
BETY
Bety llegó al refugio derivada por uno de nuestros veterinarios de caballos. La estaba tratando en la finca donde se encontraba pero vió que si no la atendían personas con más conocimientos en curas y manejo de caballos, al final, debería eutanasiarla. Bety sufrió un ataque de perro con tan solo cinco meses de edad. El perro la persiguió por toda la finca hasta que ella quedó exhausta. Entonces, el perro empezó a devorarle los cuartos traseros. Este ataque le provocó una herida parecida a la que habría causado un tiburón de grandes dimensiones con tan solo un mordisco. Se le veían huesos, tendones y músculos. Pocos días después le apareció una infección que se le mantuvo en forma de fístulas y heridas abiertas durante un año y medio. En este punto, fue cuando el veterinario nos pidió ayuda para seguir con el tratamiento ya que las personas que la tenían no lograban hacer bien las curas ni la medicación. En tan solo seis meses logramos que la infección remitiera y que Bety estuviera cien por cien recuperada. Tiene lesiones permanentes en músculos y tendones y eso provoca que arrastre un poco la pierna trasera
